“Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. Tus tiempos son tuyos. Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse”. -Jorge Bucay

Yo no sé qué habrás perdido tú, pero yo perdí, una hermana, un esposo, mi negocio, bienes materiales y un ciclo vital. Y por eso hoy me uno a ti, honrando a todos los que están de duelo   por fallecimiento o han sido separados de sus familiares y negocios en esta pandemia.

Y con esto abro el tema de hoy sobre el duelo.

Entendemos por duelo, la sensación de pérdida de algo sin la posibilidad de recuperación, fallecimientos, pérdida de la salud (enfermedades degenerativas), pérdida de trabajo (reciclaje profesional), bienes materiales o relación (duelo de pareja).

Duelo proviene del latín dolus <dolor>, es la respuesta natural ante una situación como esta, lo contrario sería anormal.

Tipos de pérdidas

Toda nuestra vida hemos atravesado por diferentes tipos de pérdida o separación, pero parece que nunca nos acostumbramos y repetimos las fases del proceso de duelo, 1-negando lo sucedido, sufriendo el dolor ante la realización de lo que ha pasado, la sensación de vacío se hace inminente y aparece 2- el enfado, algunos de nosotros creyentes, demandamos a Dios por una respuesta, gritamos y lloramos lanzando juicios, reclamamos el que nadie nos entienda,  y nos ensañamos directamente en contra de los familiares a manera de frustración.  Aparece luego 3- la culpa, buscamos afuera, culpar a otros. Después de tanto buscar y no encontrar respuesta vamos hacia nuestro interior y arremetemos contra nosotros mismos iniciando con el interminable cuestionamiento, pensamientos suicidas, alteraciones del ánimo, arrebatos de dolor y pesadillas interminables: ¿Y si yo no le hubiera hablado así, aún estaríamos juntos? ¿Y si no hubiera invertido todo mi capital en esa empresa nueva, aun tendría mi dinero? ¿Si se hubiera examinado antes habríamos detectado a tiempo la enfermedad? ¿Por qué a mí?, definitivamente una pregunta sin respuesta.

La culpa, es la etapa más sensible de gestionar.

Esta es una de las etapas más delicadas e importantes del duelo porque estará presente durante toda la vida. Es clave gestionarla la culpa adecuadamente. La siguiente fase en el ciclo del duelo es la depresión profunda, donde se nos acaban las ganas de vivir. Ya hemos tomado conciencia de la pérdida, y no hay retorno, pasamos del verano al invierno, gélido e inclemente sin duda una estación indeseable. Para este momento ya la ausencia es un hecho, ya habrá pasado algún tiempo desde que no está. Nos toca asumir la pérdida, no hay más. Nos tratamos de visualizar con el objeto de nuestro duelo, pero solo podemos recordar, las imágenes se van perdiendo y esto genera culpa de nuevo.  En la medida que vamos recuperándonos van surgiendo temas pendientes de resolver.

Por ejemplo: 1-decisiones no tomadas, 2-las frases que no dichas, y que nos hacen reflexionar,3- las acciones que pudimos llevar acabo, pero las reprimimos.

Y como resultado surge la pregunta del millón ¿Y qué hago Yo ahora?

Es interesante conocer que el duelo es una experiencia contradictoria porque supone la madurez y aprendizaje de parte del doliente al superar de forma consciente o inconsciente, los lazos que le unían al ser querido, negocio o bien material y el adaptarse a su nueva vida, en donde ya no estará más el objeto de su pesar. Pero habrá recuerdos con los que se relacionara de manera sana y que fortalecerán los aspectos psicológicos y personales. Y por otro lado existe el riesgo de que nunca lo supere, al ser incapaz de salir del duelo por una mala gestión del mismo, quedando atrapado en alguna fase desarrollada como consecuencia del estado de pensamiento, sentimiento y actividad que se produce ante dicha pérdida.

Fases del Duelo

Según los expertos el proceso de duelo varía entre 4 a 5 fases secuenciales:

  1. Negación. Esta puede durar desde unas horas hasta un tiempo ilimitado y surge de forma inconsciente como un mecanismo de defensa que impide la toma de conciencia de la separación o pérdida.
  2. Experimentar pena y dolor. Necesitamos reconocimiento de dichas emociones y abrazarlas para aceptarlo
  3. Sentir miedo, ira, culpabilidad y resentimiento. Cómo humanos buscamos a quién culpar por nuestra pérdida.
  4. Sentir apatía, tristeza y desinterés. No es fácil aceptarlo y al ser consciente de ello, sentimos depresión y soledad.
  5. Reaparición de la esperanza y reconducción de la vida (aceptación). La esperanza vuelve a brillar cuando uno es capaz de salir a la luz poco a poco. Y entender que el amor no se ha ido simplemente paso al otro lado del corazón. Reconexión de energía.

¿Cuándo finaliza el duelo? Depende de cada persona y la intensidad con la que la viva.

Existen ejercicios para superar este tipo de separaciones o pérdidas de las que todo somos objeto lo más importante es identificar ¿En qué fase te encuentras tú? ¿Y qué tipo de pérdida has sufrido tú, por fallecimiento, sentimental, material o vital?

Puedes intentar utilizar una línea de tiempo para hacer un recuento de tus pérdidas y cerrar algún posible ciclo cuyas etapas no hayan sido gestionadas adecuadamente.

Te dejo un ejercicio sencillo, inicia haciendo una lista sobre dichas perdidas, afectivas, materiales, laborales, sociales. Ejemplo:  el síndrome del nido vacío que también supone un reajuste en la vida social y familiar. La jubilación tiene también que ver con una crisis vital al igual que el desempleo. De corazón espero te sirva lo que te comparto, tanto como me a servido a mi escribir al respecto.

Auténticamente,

Carolina Casanova

Life Coach, Master en Design Thinking, Facilitadora de la metodología de Points of You

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